El libro salvaje, Juan Villoro

[…] La verdad es que normal-normal no soy, ¿pero quién quiere ser común como un trapo? La gente que vale la pena se distingue por algo.[…]

[…] Una biblioteca es un almario: una colección de almas, sobrino. Los libros se mueven como las almas en los cementerios, para acercarse a alguien o para huir de el.[…]

[…] La diferencia entre un presumido y un sabio es que el presumido sólo aprecia lo que ya sabe y el sabio busca lo que aún no conoce.[…]

[…] la vida sin biblioteca fue muy triste para él, así es que decidió dejar a su esposa y volver con sus libros.[…]

[…] Un lector prínceps no es el que lee más libros sino el que encuentra más cosas en lo que lee.[…]

[…] La mente es una máquina de pensar. Lo más importante no es atiborrarla de datos, sino aprender a usarla.[…]

[…] yo también sé lo que se siente estar solo. A veces me gusta, pero a veces me canso.[…]

[…] Lo más difícil de tener un poder es aprender a no usarlo o a usarlo sólo cuando es necesario. […]


[…] A veces los secretos están en los pequeños detalles. […]

[…] No debes sentirte mal. Los libros existen para ser compartidos. […]

[…] los libros son como espejos: cada quien encuentra ahí lo que tiene en su cabeza. […]

[…] La gente que se da aires de importancia no es especial, sólo es presumida. Los genios son sencillos: no piensan que son genios. […]

[…] Los libros son más importantes que los autores. Los mejores parece que se escribieron a sí mismos. […]

[…] Una persona se entera de lo que sabe cuando debe explicarlo. […]

[…] —La lectura es un acto solitario, […]

[…] ¿Te parece normal leer a todas horas? Sé que te gusta, pero lo bueno, cuando no tiene límites, se convierte en un vicio. […]

[…] “Los libros sirven para recordar lo que se ha escrito pero también cosas que están fuera de los libros”. […]

[…] Cuando lees nunca ves las letras; ves las cosas de las que tratan las letras […]

[…] Nada es tan aburrido como saber mucho de muy poco. […]