Psicología de las masas y análisis del yo, Sigmund Freud

Nuestros actos conscientes se derivan de un substrato inconsciente formado, en su mayor parte, por influencias hereditarias.

Le Bon piensa que en una multitud se borran las adquisiciones individuales desapareciendo así la personalidad de cada uno de los que la integran.

el individuo integrado en una multitud adquiere, por el solo hecho del número, un sentimiento de potencia invencible,

Así pues, la desaparición de la personalidad consciente, el predominio de la personalidad inconsciente, la orientación de los sentimientos y de las ideas en igual sentido, por sugestión y contagio, y la tendencia a transformar inmediatamente en actos las ideas sugeridas, son los principales caracteres del individuo integrado en una multitud. Perdidos todos sus rasgos personales, pasa a convertirse en un autómata sin voluntad».

«Por el solo hecho de formar parte de una multitud desciende, pues, el hombre varios escalones en la escala de la civilización. Aislado, era quizá un individuo culto; en multitud, un bárbaro. Tiene la espontaneidad, la violencia, la ferocidad y también los entusiasmos y los heroísmos de los seres primitivos».
La multitud es impulsiva, versátil e irritable y se deja guiar casi exclusivamente por lo inconsciente.

La noción de lo imposible no existe para el individuo que forma parte de una multitud.

Los sentimientos de la multitud son siempre simples y exaltados. De este modo, no conoce dudas ni incertidumbres


[….] en cuanto cierto número de seres vivos se reúne, trátese de un rebaño o de una multitud humana, los elementos individuales se colocan instintivamente bajo la autoridad de un jefe.

[….] el prestigio depende siempre del éxito y desaparece ante el fracaso.


En los casos más graves se conduce más bien como un rebaño de animales salvajes que como una reunión de seres humanos.

Su afectividad queda extraordinariamente intensificada y, en cambio, notablemente limitada su actividad intelectual.

[….] carencia de libertad del individuo integrado en una multitud.

[….] basta la pérdida del jefe -en cualquier sentido- para que surja el pánico.