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Blog Personal de Jose Luis Moreno 

# code • mobility • rock • thoughts

# Sin categorizar

Temas que no necesitan una categoría o que no encajan en ninguna otra categoría existente

¡Qué emoción saber que un tramo más de la Línea 1 del Metro se ha inaugurado y ya está en marcha para beneficio de todos! El Metro es un lugar especial donde se tejen miles de historias, incluida la mía. Dentro y fuera de sus estaciones, a bordo de los vagones, y en cada uno de sus espacios, he vivido momentos inolvidables que han dejado una huella hermosa en mis recuerdos: momentos, historias… ¡tantas cosas!.

Hoy me llena de alegría haber tenido la oportunidad de asistir a este gran evento. Me emociona especialmente porque es un privilegio estar presente en ocasiones que no todos pueden presenciar en persona. Esos momentos que solo unos pocos ven en directo, mientras el resto se entera a través de sus celulares, las noticias o las redes sociales, forman parte de la historia de la movilidad en nuestra ciudad.

Estoy profundamente agradecido por la oportunidad de formar parte de este equipo extraordinario. Porque, al final, de eso se trata: de disfrutar el viaje, sin enfocarnos únicamente en lo que no va bien.

Chao!

¡Hola!. Quiero compartir lo bonito que fue el curso de capacitación que acabo de terminar. Fue una experiencia realmente enriquecedora y llena de aprendizaje. No solo reforcé conocimientos que ya tenía, sino que descubrí muchos otros aspectos que no conocía. Fue genial convivir con nuevas personas, algunas de las cuales fueron realmente inspiradoras. Aunque cada quien tiene su estilo, siempre es interesante conocer diferentes perspectivas y formas de trabajar.

Uno de los momentos más emocionantes fue cuando tuvimos la oportunidad de ir a campo. Pude ver de cerca muchos elementos que componen el mundo ferroviario: los trenes, las vías, estaciones, y terminales. Fue fascinante comprender mejor los sistemas ferroviarios, desde la distribución de energía hasta las posibles averías que se pueden presentar en los distintos modelos de trenes que conforman el Metro de la Ciudad de México.

Aprender sobre el mantenimiento y las soluciones a los problemas que enfrentan los trenes me hizo valorar mucho más el trabajo que se realiza para mantener este medio de transporte en funcionamiento. La experiencia fue realmente inmersiva, y me quedo con un mayor entendimiento de cómo todo está interconectado y cómo los sistemas trabajan en conjunto para garantizar la movilidad de millones de personas cada día.

Además, aproveché para capturar algunos momentos con mi cámara. Tomé varias fotos que ahora forman parte de mi acervo, algo que me hará recordar lo interesante que es el mundo de la movilidad y el transporte en el Metro. Les dejo algunas de las imágenes aquí, espero que les gusten. ¡Chao!

¿Me puedo declarar fan de María José? Después de asistir a un concierto con mi esposa, hemos sido testigos de una experiencia increíble. La verdad es que la música en vivo es completamente diferente a escuchar los mismos éxitos en los auriculares; la experiencia lo es todo. Incluso si no eres fan de la cantante, la energía del concierto te pone la piel de gallina.

Personalmente, debo confesar que noté algunos detalles que nunca había visto en otros conciertos. Por ejemplo, proyectaron varias canciones con coreografía en pantalla para personas con discapacidad auditiva, quienes, además, llevaban chalecos sensoriales para sentir la música, las letras y el ritmo. ¡Fue increíble ver cómo podían disfrutar del show de una manera tan inclusiva!

También tuvimos la oportunidad de disfrutar de grandes artistas invitados como Matisse y Napoleón, combinando éxitos actuales con canciones de la vieja escuela. Aunque María José no se destaca por tener letras profundas, los covers que interpretó fueron geniales, con canciones de artistas como Ana Gabriel, Rocío Dúrcal, Mónica Naranjo, algunas de música regional mexicana y otras de los años 90.

Me quedo con la bonita experiencia de haber compartido una noche maravillosa con mi esposa, como si volviéramos a nuestra época de novios. Fue un concierto extraordinario, y definitivamente no dudaría en asistir de nuevo. ¡Chao!

¡Hola mi querido Noah!

Hace tiempo que no te escribo, ¿será porque no he tenido tiempo? O tal vez es que has tenido tantos cambios que no sé ni por dónde empezar. Lo que sí sé es que estoy disfrutando mucho de estos momentos que compartimos tú, mamá y yo.

Ahora que hablas más y te expresas tan bien, me encanta verte crecer y volverte cada vez más independiente, corriendo de arriba a abajo, con esa energía inagotable. Estás a punto de regresar a la escuela después de unas merecidas vacaciones, y aunque no descansaste de tus clases de natación, mamá y yo sabemos que te has esforzado mucho. Aunque te has puesto un poco rebelde con los ejercicios desde que te enfermaste, confiamos en que pronto volverás a disfrutarlos como antes.

También estás en pausa con tu escuela de inglés, pero no has olvidado el “please” ni dejas de reconocer algunas palabras cuando te señalamos objetos. Aún no las dices por completo, pero mamá y yo hacemos lo posible por apoyarte. Aunque no somos expertos en el idioma, queremos darte la oportunidad de aprender algo que te abrirá muchas puertas en el futuro. Estoy seguro de que serás increíble en todo lo que te propongas.

Por cierto, ya saltas con los dos pies y regresas al suelo muy bien, y eso me hace pensar que pronto dejarás el pañal. El tema de la mamila y la leche… bueno, lo dejo a tu ritmo. La pides con tanto cariño por las noches y madrugadas que sé que, cuando estés listo, tú mismo decidirás dejarla. Yo no quiero ser quien te aleje de tu querida “echita”.

Te escribo luego, mi amor. Papá te ama con todo su corazón.

¡Papááááá!

Hoy en clase escribí esto. Y me gustó.

[…] Soy muchos capítulos, unos más interesantes que otros.

De lo que escribo y no me gusta, lo arranco y lo vuelvo a escribir.

Soy un libro abierto; cualquiera puede acercarse y tratar de leerme.

No soy un libro para todos; algunos me entienden, otros no.

Soy un libro de muchos géneros: a veces de risa, a veces de terror, a veces bélico y a veces de amor.

Al fin y al cabo, soy un libro en proceso, una historia que aún no termino. […]

Hola, Noah. Vengo pensando en mi camino de regreso a casa desde la oficina, y la verdad, esta situación no me tiene nada bien.

El tiempo del tratamiento ha pasado y la medicina que te dimos, en parte, ha hecho su trabajo. Es cierto, ya no has tenido fiebre, pero tu estado de ánimo no mejora.

Esta semana estarás en casa; no podemos regresarte a la escuela porque algo en ti no está bien, y aún no sabemos qué es. Más tarde te llevaremos al doctor para que te revisen nuevamente. Mamá me hizo pensar, ¿habrán sido las palomitas que comiste un día antes del show de Plim Plim? No lo sé. Solo me torturo dándole vueltas a cosas que sé que no van a solucionar nada.

Me gustaría tener poderes mágicos para protegerte de todo. Pensé que ya habías aprendido a decir lo que te duele, pero ahora no estoy tan seguro. Te he preguntado si te duele algo y siempre me respondes que no.

¿Qué será eso que no te deja comer ni jugar como siempre? Yo estaría igual si no tuviera hambre o me sintiera lleno sin apetito. Le dije a mamá que algo tienes en tu pancita, que no deja de molestarte, aunque tal vez solo sean creencias mías.

Ojalá que esta próxima revisión nos dé mejores respuestas y que te receten una medicina que cure todos tus malestares. No te preocupes, mamá y yo estamos aquí cuidándote.

Te amo, flaquito.

Con cariño, ¡papá!

Hoy podría empezar a escribir de forma periódica, diaria, quizá. Se supone que lo tendría que hacer como una terapia muy personal, algo que me ayude a dejar todos mis pensamientos fuera de mi cabeza.

No todo me tiene estresado, la realidad es que me estreso por cosas que a veces no debería. ¿Por qué la gente no se estresa tanto?¿Será que sí, pero no lo externan?, no se les nota nada. Yo veo a la gente como si nada pasara por sus cabezas. Yo no me puedo ver por dentro, pero si pudiera hacerme diminuto y viajar por mi interior, me parece que vería algo que no me gustaría ver en este mundo.

Bestia de varias cabezas. No alcanzo a verlas bien, pero desde ya, veo al menos tres. Una está con el hocico espumoso, como rabia que no cesa. La otra veo que está moviendo en muchas direcciones, alocada y sin control. Con ira, más que por júbilo. De hecho, está tratando de atacar a la tercera que está allí, espectando a las dos con extraños comportamientos. ¿Ves?, ahorita ya me salí de allí y ahora me veo sentado esperando en esta sala. El doctor está a punto de llegar.

Dicen que no va a doler, la ocasión anterior no me mintieron. Fue una cirugía muy veloz, un par de movimientos con bisturí. No vi sangre, solo veía a un cirujano seguro y preciso en sus movimientos. La otra persona que ayudaba, solo se mostraba insegura de lo que hacía. Espero que en esta ocasión no me atienda ella.

Ya estoy tratando de regresar a la escena del terreno volcano, rojo y negro al mismo tiempo, se ve humo y fuego por detrás de esta bestia, que por la distancia que mantengo de ella te podría asegurar que tres metros al menos sí tiene de alto. He notado una piel acorazada. No es de tortuga, ni es liza, ni brilla, es más bien como de dragón, de dinosaurio, áspera y rugosa. Alcancé a ver un cuerpo pequeño si se ve respecto al volumen de su cuello y las masas cefálicas que son enormes.

La bestia posa desatada tratando de pedir ayuda, pero no lo hace, no puede, ruge y no se oye, y eso incrementa su ira por querer ir a mí y tragar a su víctima de un bocado.

Más allá no alcanzo a ver qué hay, pero sé que es algo que no quiero espectar. Si a estas alturas tuviera de la mano o solo a mi lado a alguien que no solo me empuje, sino que me controle el paso talvez, ya estaría avanzando más allá de la criatura asquerosa que de la nada llegó a verme con esos ojos grandes, negros y diabólicos.

Cierro los ojos y de nuevo estoy donde me veo anotando estas líneas. No sabía que podía viajar más de lo que pensaba. El cirujano está por llegar. Ya es hora. La intervención ya va a comenzar.

Hola Noahita. Qué días hemos tenido. El calor nos está ahogando. Tú estás que devoras las paletas de hielo. Se ve que te encantan. De hecho, te acabas las que te compramos solo a ti y terminas quitándonos las nuestras. Por cierto, ya no más paletas por un buen rato. Te has enfermado y ahora estamos pagando la consecuencia entre todos. Tú sufres de dolor y aguantas tomar tu medicina, y nosotros estamos con el pendiente de seguir cuidando que te mejores. Mamá te monitorea la temperatura todo el tiempo porque así debe ser. Se nota que te sube porque dejas de ser quien normalmente eres. Ya te lo he dicho. Ese alegre, bailador e inquieto niño que nos encanta ver.

Oye, cambiando de tema, ya noté varias cosas en tu forma de hablar. La gente ya lo percibe también. Con decir que ya te sabes el nombre de mamá y lo pronuncias muy clarito. También en varias ocasiones has llamado a tu tío con su nombre completo. Y te encanta jugar ‘veo veo’ porque a pesar de no saber pronunciar o decir las cosas, identificas perfectamente varias de ellas (reloj, avión, perro, carro, motocicleta, pájaro, árbol, y más), eres un niño muy inteligente y te lo digo a cada rato.

Deja te platico que ya eres más alto por centímetros, y eso se nota a leguas porque ya te estrellas en ocasiones en aquellos lugares en los que cabías de pie perfectamente, la mesa del comedor ya te hizo llorar, y alguno que otro juego infantil en los restaurantes también ya te dieron su primer encuentro. Pero, hasta eso que lo has tomado con mucho aprendizaje, porque resulta que una segunda vez no te ha ocurrido en esos lugares, te agachas cuando te acuerdas o cuando te decimos »¡cabeza! Noah, ¡cabeza!».

En la escuela parece que no hay algo fuera de lo normal, no pasa de una mordida a algún niño, pero eso está mal. Creen que sigo jugando rudo contigo, pero he tratado de ya no hacer que te muerdo de broma, ahora trato de remplazarlo por besitos. Y las veces que me has mordido, no le he dicho a mamá. Eso es un secreto de los dos. Y que ni diga nada tu mamá porque tu abuelo también guarda el secreto contigo. Lo sé, aunque no me lo hayas dicho. Yo los he visto, je, je, je. Somos hombres no payasos, y nos cuidaremos el secreto hasta siempre (o hasta que mamá lea esta carta).

Hablando de payasos, ¿qué tal ese concierto de Plim Plim?, te encanta verlo, y bailar una que otra canción de él. Al principio estabas un poco atónito, pero no duro mucho eso. Fueron pasados un par de canciones hasta que entendiste que era momento de bailar esas rolas que te gustan de él. Y a ratos te sentabas en mí mientras comías palomitas y disfrutabas del show.

Espero que nos des pronto la sorpresa a mamá y a mí de que te mejoras de tu gripa, y que por fin le ganaste nuevamente la batalla a ese bicho que de vez en cuando te ataca.

Espero escribirte pronto. Te amo mucho flaquito. ¡bye, bye!

Me había tragado la idea de que un mouse vertical ayudaba sobretodo a la postura de mí mano derecha.

Hace tiempo, recuerdo claramente que mí querida esposa me regaló amablemente un mouse. No, en realidad yo andaba fregando con qué quería algo así. Capricho, ya sabes. Un detalle más de mi inquieto sentido de poseer algo tecnológico, porque la verdad es que no todo lo necesito.

Yo que según digo que compro lo meramente necesario, y que según alardeo de comprar lo que realmente requiero y mírame. Ese día andaba rogando por querer un mouse vertical.

Pero pensándolo bien, no era ese el que yo quería. Recuerdo que el modelo que quise era el Logitech MX Master 3S, un mouse menos vertical. Sutilmente inclinado, quizá. No obstante, el bajo stock de ese anhelado modelo era nulo. Las tiendas decían que no lo tenían. Ah!, pero como andaba de chillón con qué quería un mouse, entonces sobresalió mi impaciencia de un niño grande y optó por aceptar el modelo Logitech MX Vertical.

MX Master 3S

MX Vertical

A la izquierda, lo que quería. A la derecha, lo que tengo.

Varias personas, poco conocedoras de estos artilugios, se les vuela la cabeza al ver el mouse que tengo, y más, al usarlo en caso de que deban hacerlo. Siempre termino conectando un mouse sencillo para aquellas ocasiones.

Todo se ve bien, parece que fluye bien, pero la triste realidad que me aqueja es que, curiosamente me provoca dolor en los huesos metacarpianos. Algo que supuse por mucho tiempo era algo normal, algo que según la mercadotecnia me dijo que no sucedería, al contrario, decían que era benéfico por la supuesta ergonomía de la posición natural de la mano sobre el mouse.

Véanse en las siguientes figuras de cómo te venden la idea de la ergonomía.

[Posturas de la mano sobre el mouse]

¿Será que la conexión neuronal entre mi cerebro y la posición incorrectamente adoptada del mouse, ya se forjó como posición correcta? Vaya que es un dilema que seguro no sabre, por ahora.

No sé realmente a qué se debe mi situación pero por largos periodos de uso me cansa el mouse MX Vertical, me fastidia. Sí, cierto que con tanto botón te facilita realizar tareas como abrir apps, deslizarte a izquierda y derecha, acelerar la velocidad del puntero, subir y bajar volumen de la computadora y bueno, la novedad es que con el software instalado, hasta macros puedes programarle. Eso ya se me hace avaricia, pero bueno, en gustos se rompen géneros.

Por ahora, es todo lo que tengo que decir. Si lo quieren comprar, háganlo. Pero espero que me hayan creído lo que ya dije.

Por cierto. El cansancio me dura un par de horas y hasta que me descansa la mano. Estoy pensando comprar un mouse tradicional y sin chiste. Tengo que usar la vieja confiable.

chao! 🖱️🤘

Hola flaco!. No preguntaré cómo te encuentras hoy porque sé que no andas del todo bien.

Últimamente, no eres quien eres normalmente. Ese niño travieso que grita, avienta, empuja, sube y baja, corre, va y viene por doquier.

Ayer nos reportaron en la escuela que Noah tuvo algunas popos frecuentes, que Noah no era Noah porque estaba muy pasivo. Y cómo no vas a estar pasivo si seguramente se te pegó un bicho.

La verdad es que al principio pensé que todo era un plan tuyo para no regresar a la escuela después de tan ricas vacaciones de semana santa. Decíamos, ‘seguro que es truco para no ir a la escuela‘, ‘le cayó de peso el regreso a clases‘, y una que otra tontería de adultos.

Pues cómo yo iba a creer que en tan semejante niño inocente habría posibilidad de un pensamiento así, cómo es que pudieras tú saber de engaños, mentiras, estrategias u otra cosa que te ayude a faltar a la guardería, si se ve que te encanta ir a ver a tus amigos.

Ayer visitamos al doctor y nos confirmó que tenías un maldito virus que se te coló quien sabe cómo. Cosa de niños. Ya lo entenderás. Todo se te pega. Según dicen, que ahora que eres pequeño, tendrás muchas enfermedades al año por el simple hecho de ir a la guardería. Espero que todo sea mentira.

Hoy tuvimos que dejarte por segunda vez en casa de los abuelos. A tí te gusta mucho estar con tu ‘abu’ y jugar ‘gol’ hasta que el cuerpo aguante.

Supongo que tenemos que esperar un par de días más para ver cómo regresa tu verdadero yo. Tu niño destrampado. Ese que día y noche pide ‘bluey’ y ‘plim plim’ sin parar. Ese que pasa lista a la familia en voz alta, ‘ana’, ‘nan’, ‘uri’, ‘papááá’, ‘mamááá’ y ‘noah’.

Ya te quiero ver gritar, jugar y andar al 100, nuevamente.

Por cierto, ya no vamos a jugar pesado ni a las mordidas porque de la escuela llegó una carta donde nos pide que juguemos bonito, con cariñitos y besos. Es muy difícil no jugar rudo contigo sí tú eres el que siempre empieza, y tú mamá me regaña porque dice que soy yo el adulto. Te pasas, flaco.

Bueno, bueno. Es hora de descansar.

Con cariño. ¡Papááá! ¡roaaaaaaar!.